1981:
NADA "MAS" QUE UNA ALEGRÍA
con dos equipos más en el campeonato y una novedad sustancial, se inició
el campeonato de 1981: ascenderían a Primera División el campeón y el subcampeón.
Hablando particularmente de Defensores, el año no fue nada bueno. Con la base
del equipo del año anterior, más algunas incursiones interesantes como el "Flaco"
Schiapicasse y Claudio Fraga, el equipo no obtuvo buenos resultados. Sólo vale
la pena recordar la victoria inicial como visitante ante Almagro, la goleada
ante Estudiantes de Caseros en el Bajo por 5 a 3, un triunfo en cancha de Arsenal,
otro en Los Andes y una goleada contundente como local ante Banfield, a la postre
tercero en el campeonato, por 3 a 0. Para olvidar: un 1-7 ante Tigre y el final
de la campaña: de los últimos 14 partidos ganamos uno solo. Oscar Más repitió
lo del año anterior: 20 goles sobre 42 que marcó el equipo. Ronci empezaba a
asentarse en Primera y Giardullo estaba cerca del retiro. Valín, del Castillo
eran los apellidos de algunos juveniles que no pudieron hacer mucho. Esta vez,
desde el banco, la sabia batuta de don Victorio Spinetto no funcionó. Para enmarcar,
destacar y resaltar, una sana costumbre. Le ganamos al campeón. Como había pasado
en el '78 ante Ferro (gol de Moral), en el '79 con Tigre (Gol de Haffez) y en
el '80 con Sarmiento. En el '81, también bajamos al puntero. Con un invicto
de 14 partidos llegó Nueva Chicago al Bajo y con un gol de Oscar Más, ¡cuando
no! Defe se impuso 1 a 0. Fue sin dudas lo más destacado en el año futbolístico
de nuestro Defensores al que si lo tendríamos que calificar con una tonalidad,
esta sería la opaca.
1982:
EN LA PUERTA DEL OCTOGONAL
con San Lorenzo en la "B", el primer equipo grande que descendió en la historia
del Fútbol Argentino, la divisional ganó en motivación y rompió todos los récords
en materia de recaudaciones. Defe, mantuvo la base del '81, y realizó una buena
performance. En el debut, igualó con Armenio, quién por ése entonces hacía de
local en el Bajo. La segunda fecha, vaya curiosidad, fuimos locales, pero en
Vélez, ante San Lorenzo y la multitud. Derrota 2 a 0. De ahí en más se iría
conformando el perfil del equipo, con algunos triunfos valiosos: Chacarita,
All Boys, Argentino de Quilmes, Los Andes e Italiano entre otros, y varias derrotas
durísimas: Colón 2-7 y Atlanta 0-6, por ejemplo. De las incorporaciones se destacó
Beltran, el volante proveniente de Gimnasia. Y de los debutantes en primera,
Horacio Felix Galbán, "Banana", un jugador de lujo para la categoría y para
Defe. Con 12 goles fue el goleador del equipo y con toda su sapiencia la manija
del mismo. Sobre el final del maratónico campeonato (42 fechas), Defe consiguió
triunfos importantísimos que lo colocaron momentáneamente dentro de los clasificados
para el octogonal, un torneo cuya modalidad se heredó del fútbol mexicano y
que se iba a disputar por primera vez en la "B" para determinar el segundo ascendido.
Después de las victorias ante All Boys en el Bajo, Brown en Casanova, Argentino
de Quilmes y Lanús, casi nadie dudaba sobre la clasificación. Pero, increíblemente,
en la anteúltima fecha nos topamos con Talleres de Remedios de Escalada en un
partido "rarísimo". Al finalizar el primer tiempo y después de ir ganando 2
a 0 con goles de "Mingo" Cáceres, llegaban, portátiles mediante, resultados
de otras canchas que determinaban que con esa derrota Talleres descendía a la
"C". Inexplicablemente para los hincha presentes en la cancha y no tanto para
los jugadores que adentro jugaron un segundo tiempo "demasiado livianito", Talleres
terminó ganando 3 a 2. Sin palabras.
En la última fecha, Defe estaba obligado a ganarle a Italiano en Platense ante
una verdadera multitud "rojinegra" que colmó la tribuna visitante. No pudo ser.
Fue 1 a 1 y los "azurros" se quedaron con la clasificación. La misma que Defensores
perdió siete días atrás en el Bajo con Talleres.
1983:
ASOMA EL "WALTER-GOL"
con muchísimos nombres nuevos, Defensores afrontó el campeonato de 1983
sin pena ni gloria. Varios cambios de técnico durante la temporada fueron la
clara demostración de que las cosas no salieron bien. ¿Se acuerda usted de estos
apellidos? Lamparelli, Moreira, Sanz, Pereyra, Mongiardini, Nieto, Papandrea...Poco,
¿no? Bueno, estos jugadores integraban el plantel del '83 que navegó, desde
el principio hasta el final del año, de mitad de tabla para abajo. Para recordar
con agrado sólo algunas victorias en condición de visitante: contra Gimnasia
de La Plata -el Lobo salió último en la tabla ese año-, con Los Andes en Lomas,
con Central Córdoba en Rosario y en la última fecha ante Tigre en Victoria,
esa vez más "hijo" que nunca. Para olvidar, unas cuantas goleadas: Colón y Atlanta
nos metieron cuatro y Lanús, cinco. Juan Carlos Aguirre, con apenas once goles,
fue el scorer del equipo y la valla, con 56 caídas, fue una de las más derrotadas
de la "B". Sin lugar a dudas, que lo más positivo del '83 fue la aparición de
un chico grandote que jugaba de número once y que marcó siete goles. Proveniente
de las inferiores de Rosario Central y descartado por Argentinos Juniors después
de una grave lesión, Eduardo Deluca lo acercó al club. Estamos hablando, claro
está, del mejor delantero de la década que tuvo Defensores de Belgrano: Walter
Rene Fernández.
1984:
VER A DEFE Y DESPUES MORIR
¿Usted vio al equipo del '84? Entonces se puede morir tranquilo. Vio "el
fútbol". Es verdad que no salió campeón y que se quedó en las semifinales del
octogonal. Y que Racing acaparaba la atención de todos los medios de comunicación.
Pero de Defensores de Belgrano fue "distinto". El mundillo futbolístico se acercaba
los sábados hasta Libertador y Comodoro Rivadavia porque "ahí hay un equipo
que juega un fútbol bárbaro, divierte". Sí, el famoso "fútbol que le gusta a
la gente" tenía dos colores: el rojo y el negro. La cruzada arrancó en enero
con la contratación de dos técnicos con escasa experiencia en esa función, pero
con dilatada trayectoria como jugadores: Jorge Busti y José Bernabé Leonardi.
Y la "Chancha" y el "Ratón" dispusieron realizar una pretemporada fuerte en
Merlo, San Luis, -está considerado el tercer mejor microclima del mundo- bajo
las órdenes del profesor Miguel Micó. Allí arribaron: el "Gato" Anhiello, en
su retorno triunfal al club; Fraga y Lucero -proveniente de Argentinos- quienes
disputarían durante todo el año la titularidad de la camiseta número 4; "Willy"
Barrios, afirmadísimo como el número 2; el "Lalo" Lagunas y el paraguayo Heriberto
Correa, el mismo de Racing, Vélez y la Selección. Los tres indiscutibles de
la mitad de cancha: Angel Ronci, Horacio Galbán y Jorge Arbelo, tal vez el mejor
mediocampo de la historia de Defensores, tal vez la clave del equipo, tal vez
el bien llamado "fútbol-total". El juego atildado, la pelota contra el piso
y la serenidad para saber jugarla eran las virtudes de estos tres jugadores
de similares características que hacían "magia" cada siete días. Arriba, la
puntada final del equipo: "Mingo" Cáceres, Omar Orestes Quiroga, otro que llegó
de Argentinos Juniors, y Walter Fernández, una realidad para Defe y el fútbol
de ascenso. Potencia, desborde y gol, todas las virtudes que a un delantero
se le podían pedir estaban concentradas en Walter al servicio de Defensores.
Alternaba con los de arriba, Juan Carlos Aguirre, otra figura a la hora de definir
en el área rival.
Y esas serían las claves: los goles de Fernández, el fútbol de los del medio,
los tiros libres de Correa, la solidez de la defensa y la experiencia de Anhiello.
¿Para qué más?
En la segunda fecha, Defe tocó bocina: 5 a 2 a Quilmes, en el Sur. Y a partir
de la séptima una importante seguidilla de triunfos que acercaría a la gente
a la cancha. Lea bien: 2 a 1, a Armenio; 3 a 1, a All Boys, en Floresta; 1 a
0 -sobre la hora-, a Tigre, en Platense; un empate con Morón; 2 a 0 a Chicago
y 2 a 1, en Rosario, ante Argentino, la otra sensación del torneo. Tres tropiezos
consecutivos -Gimnasia, Racing y Lanús- que parecían querer despertarnos del
sueño, no fueron suficientes para detener a la Máquina. Había que jugar con
Español, en el Bajo Flores, y ganarle para seguir en carrera. Con gol de Arbelo
y un penal desviado que ejecutó Zárate, Defe se ganó los titulares de los diarios
del domingo: "Defensores bajó al puntero", decían todos. Para los que seguíamos
al equipo, no era sorpresa.
Aprovechando la gran campaña y la cantidad de periodistas y medios de comunicación
que se acercaban a la cancha de Defensores, Hugo Arbona creó el logotipo del
animal que desde ése entonces nos identifica: el Dragón. "Tenía que ser un animal
opuesto al Tigre, que era nuestro clásico rival en esos tiempos -confesó el
creador-. Primero pensé en el León, pero se iba a prestar a la confusión porque
así le decían a Estudiantes de La Plata que ése año estaba jugando la Copa Libertadores.
Después pensé en el Dragón y me puse a trabajar en el tema. En la parte económica
colaboró Roberto Gironte y en la difusión Juan Romeo Ferrara. Fue un trabajo
en conjunto que por suerte dio resultado. Hoy, cuando escucho a la tribuna gritar
'Dragón, te vamos a seguir...' me emociono mucho".
con el mote de Dragón a cuestas, el equipo siguió su marcha. Lo sufrieron: Banfield,
Sarmiento de Junín, Almirante Brown, Quilmes, Arsenal, El Porvenir, Talleres,
Armenio, Tigre nuevamente, Morón y los rosarinos.
Llegó la revancha con Racing y una de las injusticias mas grandes vividas en
un estadio de fútbol. Bajo el sol de Caballito, Defe bailó a Racing, que con
la complicidad de Patricio Sinnot, el árbitro, llegó a un empate inmerecido
e injusto, cuando al "rojinegro" sólo le quedaban nueve jugadores en la cancha.
La clasificación para el octogonal -Español se había cortado sólo en la punta-
llegó una fecha después en Lanús Este ante los "granates". con gol del paraguayo
Correa de tiro libre, Defe se metió en el octogonal siete fechas antes de que
se termine el torneo. Una maravilla. Con tres triunfos en las tres últimas fechas,
Defensores quedó segundo, lejos de Español y cuatro puntos arriba de Racing
que resultó tercero. En números, la mejor campaña en la "B" después de aquel
campeonato del '67.
En el octogonal también entramos con el pie derecho: goleada a Tigre, en River,
por 4 a 1; y un 0 a 0 en Victoria que aseguró la clasificación a las semifinales.
Ahí nos esperaba el Gimnasia de Pedrazzi, Kuzemka y Carrió, otro gran equipo.
Fue 2 a 2 en el Monumental, con dos goles en los últimos cinco minutos de Correa
y Ronci. Y fue 0-1 en La Plata, un miércoles a la noche, con los hinchas de
Gimnasia de fondo suplicándole al árbitro por el final de un partido que Defe
también mereció haber ganado o por lo menos empatado (alcanzaba para llegar
a la final). Pero bueno, la historia ya está escrita y no se puede cambiar.
Y éste Defensores de Belgrano versión 1984, hizo historia.
1985:
OTRO AÑO DE SATISFACCIONES
Si en las primeras diez fechas de un campeonato no ganás un partido, es
bastante difícil que de ahí en más te vaya bien. Pero a Defensores '85 le pasó
todo lo contrario. Después de un arranque bastante pobre con 6 empates y 4 derrotas,
el equipo se recuperó y encontró la senda del triunfo que, al finalizar la temporada,
lo depositó en el octogonal por el segundo ascenso a Primera División.
La base del equipo era similar a la del '84 con el agregado de algunos jugadores
de dilatada experiencia. En el arco estaba el uruguayo Mario Gualberto Alles,
el otrora guardavallas de Argentinos Juniors que, atajando un penal, mandara
a San Lorenzo a la "B" en 1981. La línea de fondo mostraba a Fraga con la 4
y a un chico que, surgido de las inferiores, jerarquizaba el puesto con su habilidad:
Gabriel Gándaras. Barrios y Lagunas seguían siendo los centrales y la punta
izquierda era custodiada por Carrizo, proveniente de Tigre. En el medio continuaban
los malabares de "Banana" Galbán, ahora secundado por el "Toro" Zuviría, quién
arribó del fútbol español, y el "Tucho" Godoy, un 10 que no tuvo su oportunidad
en la primera de Racing. Arriba, Cáceres y Aguirre -este año titular- con Jorge
Díaz, un 9 bárbaro, y Néstor Cataldo, otro excelente wing izquierdo que prolongó
la fama de los 11 de Defe en los '80: primero Pinino, después Walter y ahora
el espectacular Cataldo.
Tal como explicamos líneas atrás, el comienzo fue flojo, mientras Busti y Leonardi
ajustaban los engranajes del nuevo equipo, quedaban en el camino puntos valiosos.
En la fecha 11, Defe, nos brindaba la primera gran alegría: en Los Polvorines,
derrotaba 2 a 0 a San Miguel, invicto en ése estadio desde hacía algo más de
un año. A la postre, los "verdes" fueron sensación y se consagraron subcampeones.
Para sacudir la modorra se sobrevinieron tres victorias más al hilo: Argentino
de Rosario, Morón en el Oeste y Estudiantes, para luego sí, arrancar la segunda
rueda, con una mayor motivación. Lo mejor de esta etapa: un triunfazo en Santa
Fe, ante Colón, -lo dieron en "Todos los goles"- y un 3 a 0 en Casanova ante
Almirante. Una victoria bastante polémica ante Lanús -goles de Aguirre en off-side-
fue el aperitivo perfecto para visitar a Racing el día de la primavera. Practicando
un fútbol de alto vuelo durante todo el cotejo, Defe lo definió en los últimos
diez minutos con dos golazos. El primero de Jorge Diaz, quien entró al área
gambeteando hasta llegar a Wirtz, el arquero académico, lo hizo revolcar para
un lado, para el otro y definió después con un toque magistral. La mayoría de
los presentes se quedó con la boca abierta; los que éramos menos, festejamos
a lo loco. Un minuto después la obra de arte fue de Cataldo, quien amagó una
y otra vez ante su marcador, llegó al fondo y cuando todos esperaban el centro,
le pegó al arco y selló el triunfo. Defe tocaba el cielo con las manos. Derrotaba,
con total justicia, 2 a 0 a Racing en Avellaneda. Para emocionarse hasta las
lágrimas.
De ahí hasta la culminación del torneo, Defe progresó en juego y en puntos.
Aseguró su clasificación en las últimas dos fechas, cuando trajo un punto de
oro desde Campana e igualó con Tigre como local, con angustia y delirio sobre
el final. Otra vez el octogonal, otra vez la ilusión de jugar en primera estaba
al alcance de todos los corazones rojinegros...
Y fue San Miguel, el gallardo subcampeón, la topada. El martes 3 de diciembre,
a la noche, en Platense y ante una verdadera multitud, ganó Defe 2 a 1 con un
gol de Cataldo y otro de Jorge Diaz, éste último en el arco que da a las vías.
La revancha fue cuatro días más tarde en Atlanta. Bajo la lluvia y en el barro,
la clasificación estaba casi asegurada. El 0 a 0 era clavado hasta el fatídico
minuto 45 del segundo tiempo. En ese momento, fue expulsado Alles por tumulto
-una causa que nunca se comprendió demasiado-. Galbán ocupó el arco y a los
47, Sergio Sánchez, de San Miguel, marcó de cabeza el gol. Fue 1 a 0 para los
"verdes" el resultado que nos dejó afuera por la ridícula regla que a igualdad
de goles y puntos prevalecía quien mejor había finalizado en la tabla general.
A pesar de la tristeza de la última tarde, el balance del año fue bueno. Y así
lo entendieron los Dragones que despidieron con aplausos al equipo que jugó
ese octogonal.
1986:
EL APERTURA: UN INVENTO CHINO
Desde 1985, los clubes del interior alzaron su voz y pidieron participación
constante en el fútbol de A.F.A.. Por cuestiones políticas, la casa matriz del
fútbol argentino cedió posiciones e inventó el campeonato menos atractivo de
la historia del fútbol mundial: en Nacional B. Para clasificarse, los clubes
de la "B" debían jugar un Apertura y pugnar por los primeros cuatro puestos
de su zona (había dos). A Defensores le fue mal. Terminó anteúltimo y dejó poco
y nada para el recuerdo. Sólo cinco victorias, tres de ellas cuando ya estaba
fuera de toda pelea, y muy poco del buen fútbol que venía practicando años atrás.
Pasaron por el equipo que dirigió Eduardo Janín ése año: Leani -lo mejorcito-,
Ginanni, proveniente de Platense, Castagneto, Luna, Ruiz y Jara, entre otros.
Demasiado poco como para pretender una clasificación. Los que siempre reclaman
algo dirán: "teníamos el mejor promedio de la categoría y no clasificamos para
el Nacional". Tenían razón. Pero no alcanzó.
1986/87:
EL COMIENZO DE LA DECADENCIA
El primer campeonato de la "B Metropolitana" marcó el comienzo de la decadencia
económica y futbolística de Defensores de Belgrano. Tres fueron las razones
fundamentales: las jugosas recaudaciones que se obtenían al jugar contra Lanús,
Banfield, Tigre y otros grandes de la categoría, dejaron de acrecentar las arcas
del club; el nuevo campeonato fue poco trascendente para los medios de comunicación
y el público en general; y como si todo esto fuese poco, los pocos equipos con
convocatoria que le quedaron a la divisional emigraron velozmente: Quilmes,
Almirante Brown, Nueva Chicago, Deportivo Morón, etc.
Esto no quita que nuestro Defe podía haber hecho una buena campaña en este torneo
experimental. Pero, a pesar de un buen comienzo, el equipo se fue diluyendo
con el correr de las fechas. Para ponerse contento: le ganamos a Atlanta en
Villa Crespo y al Docke en cancha de Tigre. Para ponerse mal: Villa Dálmine
nos metió 6 en el Bajo. Para el libro de la anécdotas: en la 6ta. fecha, después
de igualar 1 a 1 con Berazategui como visitante, el control antidóping de Ruiz,
volante de Defe, dio positivo. Perdimos los puntos y el jugador fue inhabilitado
por seis meses. Y en la 10ma. Fecha, después de ir perdiendo 5 a 1 con Estudiantes,
en Caseros, faltando sólo 24 minutos para el final del partido, nos pusimos
5 a 5 con goles de Lepera, Barrios de penal y dos de Ruitiña a los 41' y 44'
del segundo tiempo. ¿Quién dirigía al equipo? La dupla Anhiello - Iélamo.
Lo más alarmante de la cuestión llegó después del receso, allá por Febrero del
'87. Jorge Maldonado, el mítico capitán del Independiente copero, fue contratado
como director técnico. Con él arribaron al club... ¡13 jugadores! De los cuales
sólo se pudo rescatar para la siguiente temporada... ¡a dos! ¿Se acuerdan de
Centrone, Olivera, Miguel Angel González, el "Torito" Raffo, López, Débole...?
¿Poco no? Bueno, ninguno de ellos hizo mucho como para que se los recuerde.
Para agregar: la campaña fue mala. Bajo la conducción del "Chiva" sólo se le
ganó a Berazategui y Argentino de Rosario. Flojito, ¿eh?
1987/88:
ÚLTIMOS EN LA TABLA, ¿QUE MAS?
Casi diez años después no vamos a buscar responsables. Pero empecemos nombrando
algunos de los jugadores que integraban aquel plantel: el arquero Cannataro
y el "alemán" Schneider, los únicos sobrevivientes de la era Maldonado; Cantero,
que desde hacía dos temporadas era el goleador del equipo pero se hacía echar
muy seguido, Cecconato, Anselmo, De Luise, Fumaroni, Lepera, Bordoni, Vera y
el histórico "Palito" Brandoni. Los nombres no estaban del todo mal, lo que
si estuvieron mal fueron los resultados: en todo el año ganamos 5 partidos.
Con Soler -el técnico acusado de ser hiperdefensivo- sólo 3 y con el paraguayo
Correa, que venía a salvar la ropa, dos. Para la memoria queda el 2 a 1 a Morón,
en el Bajo, con 9 jugadores. A la salida, una bandera del "Gallo" quedó en poder
de la hinchada de Defe... Y sí, fue lo mejor del año.
1988/89:
CON LA SOGA AL CUELLO PERO... ¡SALVADOS!
Para hablar de esta temporada futbolística conviene empezar por el final.
Nos salvamos del descenso en la última fecha cuando le ganamos a All Boys 1
a 0 con gol de Ronaldo y gracias, también, a que Villa Dálmine derrotó por idéntico
marcador a Defensores Unidos, nuestro rival en la lucha por la permanencia.
Se festejó como un campeonato. Se dieron vueltas olímpicas y se gritó hasta
que la noche del 11 de marzo del '89 cayó sobre el Bajo. Claro, enfrente estaban
los hinchas de All Boys con sus amiguitos de Morón, y la hinchada de un equipo
vecino que aún hoy, 8 años después, sigue dando lástima en la "C".
A pesar de salvarse agónicamente, Defensores logró conformar un buen equipo
y terminó octavo en la tabla de posiciones -Argentino de Rosario descendió siendo
el subcampeón-. En el arco estuvieron: Machado, al comienzo del campeonato y
Mendez al final; el "eterno" Fraga, Mindolacio, regresado de Japón, Alberto
Córdoba y Herrera. En el medio la manija era Fabio Sánchez y también jugaban
Ronci, Basualdo, Giles y Caruso Lombardi. Arriba, alternaban Vitale, Solórzano,
Faillá y Fumaroni. La gran novedad estuvo en las dos incorporaciones extranjeras
que le dieron "color" al equipo: el volante Reginaldo De Souza Gómez y el delantero
Ronaldo Aparecido Da Silva. Buen fútbol y goles, de Brasil a Belgrano.
De la primera rueda sólo se puede destacar un triunfazo, en Mataderos, ante
Chicago, con gol de Ronci. Lo mejor vendría llegando al receso en la segunda
rueda. Faltaban 9 fechas y todos lo daban a Defe por muerto. Es más, sacaban
cuentas para ver quien lo iba a acompañar en el viaje a la "C". Pero... como
el Ave Fénix, el Viejo Defe resurgió una vez más de sus cenizas y logró torcer
la historia. Dos triunfos al hilo como visitante, en Los Polvorines y en Zárate,
iluminaron el camino de la esperanza. Pasó el verano y el equipo siguió enchufadísimo:
le ganó a Atlanta 4 a 1 en Villa Crespo con baile de Ronaldo y Reginaldo en
el festejo de sus goles. Un implacable 3 a 1 a Morón en el Bajo para que toda
la esperanza viaje en tren a Gerli, donde El Porvenir nos volvió a castigar.
Perdimos 0-1. Faltaban 3 fechas y nos íbamos. Jugamos con Almagro de local y
un gol de Juancito Faillá sobre la hora nos hizo rescatar por lo menos un puntito.
Un empate entre semana con Laferrere y los ruegos para el sábado 11 de marzo:
había que ganarle a All Boys y esperar que Villa Dálmine, ya campeón, le ganase
a Defensores Unidos, su clásico rival. Otros resultados no servían para nada.
Cerrar los ojos es recordar la caminata con mi viejo desde Puente Saavedra hasta
Libertador y Comodoro Rivadavia. Le decía que era la última vez que iba a ver
a Defe en la "B". Ël, mucho más ducho en estos temas, me decía "no te calentés,
en la 'C' arrasamos". Aunque por dentro nos carcomía ese bicho feo llamado descenso.
Fue un día muy especial. En la cancha flotaba un aire raro. Hasta el gol de
Ronaldo, en el primer tiempo, se gritó con miedo. En el entretiempo nadie preguntaba
otra cosa que "¿cómo van los de Zárate?". "Cero a cero", respondían con resignación
los que tenían en la radio una prolongación de sus tímpanos. Hasta que llegó
el minuto 7 del segundo tiempo: por radio Colonia, Atilio Costa Febre relataba
el gol de "Chichín" Cena, de Villa Dálmine. Y el grito recorrió casi 100 kilómetros,
por Panamericana, subió General Paz y se metió en la Avenida del Libertador.
Era el gol que nos dejaba en la "B" un año más. Hasta el final fue sufrimiento
a dos puntas. En Belgrano, donde terminó 3 minutos antes y la gente entró a
la cancha a festejar y en Zárate, donde los Unidos se perdían goles increíbles
ante Talarico, aquél arquerazo de los de Campana. Con la historia escrita en
los dos lados, sólo quedaba tiempo para el festejo y para la dedicatoria a los
"eternos de la 'C' " como escribió Toti Ferrara en "Tribuna Rojinegra". De yapa,
jugamos un decagonal contra Almagro, San Miguel, All Boys y Deportivo Merlo.
Ganamos dos, empatamos uno y perdimos uno. Para la estadística, nada más. Porque
para la emoción, sobró con lo del 11 de marzo.
1989/90:
EL DESCENSO TAN TEMIDO
Y se tenía que dar. Veníamos zafando desde hacía tiempo, pero el descenso
no perdona y este campeonato nos tocó a nosotros. Sin dramatizar tanto porque
se veía venir. Pero con el dolor lógico que un descenso provoca.
Se armó un equipo para pelear arriba: Nigretti, goleador en Lanús, Marcelo Vázquez,
figura en Estudiantes de Buenos Aires, Raúl de la Cruz Chaparro... Pero, los
"viejitos" casi nunca se entendieron. Los primeros cinco partidos perdidos al
hilo eran un indicativo importante. Y no levantaríamos cabeza nunca más. Ni
con las victorias ante Ituzaingó, Central Córdoba, San Miguel y Argentino de
Quilmes. Ni con los dos grandes sustos que le pegamos a Chacarita (2 a 1 en
San Martín y 1 a 0 en el Bajo). Nos fuimos al descenso después de perder con
Morón y ver la fiesta de su consagración, y sin jugar tras un "asqueroso" arreglo
de Chacarita que, nos mandó, al empatar con Merlo en el Oeste, cuando Defe tenía
fecha libre. Pero bueno, fue el desgaste de años de no trabajar como corresponde.
Un descenso que, además de doloroso, fue reacomodamiento interno. Para agacharse
y saltar bien alto un par de años después. Y si no pregúntenle a los equipos
de la "C"...