Luego de haber logrado el tan ansiado ascenso a la categoría, la idea era quedarse por mucho tiempo así que a la base campeona de la Primera B Metropolitana se le agregaron jugadores de la talla de Patricio Bedrossian (goleador de San Telmo), Cristian Acevedo (ex Ferro y Vélez), Javier González y Aguilar (ex Estudiantes de Bs.As.), Barraza, Miño, Ischuck, Villariño y el “Gaby” Pereyra todos de River Plate, Diego Borgnia (ex Flandria) , Cristian Dollberg (ex Arg. Juniors y Boca) y Sergio Comba (goleador de San Martín de Tucumán y Atl. Rafaela por lo que el plantel de Defe estaba bien completo y preparado para enfrentar el campeonato. Todos sabíamos que el torneo seria durísimo, y debido a que para esta temporada había 7 descensos, si vio bien ¡7 descensos! había que sacar por lo menos 50 puntos para mantener la categoría. El debut fue nada menos que contra Tigre, en Victoria y en un partido con un arbitraje polémico y ampliamente dominado por Defensores perdimos insólitamente 1 a 0 en la única llegada de Tigre en todo el partido, y si, había que pagar derecho de piso. Para colmo en la segunda fecha volvimos a perder esta vez de local con El Porvenir, nuevamente en forma injusta por 1 a 0 por lo que el panorama a esa altura nos decía que solo jugaríamos para mantener la categoría. Pero esto no fue así ya que en la fecha siguiente apareció el Dragon nada menos que en Tucumán ante 12.000 tucumanos que se quedaron atónitos al ver como el viejo Defensores vapuleaba por 3 a 1 a Atlético. A partir de allí Defe comenzó a practicar un fútbol vistoso y de alto vuelo para la categoría lo cual lo transformo no ya en la revelación del torneo sino en uno de los candidatos a lograr el primer ascenso, algo impensado antes de comenzar el campeonato, vea sino: 3-1 a Atlético Rafaela, 2-0 a Villa Mitre ¡en Bahía Blanca!, 2-0 a Huracán de Tres Arroyos, 4-1 a Instituto de Córdoba en el Bajo (en una de las demostraciones de fútbol mas altas de todo el campeonato y ante un rival que apenas dos meses atrás se había perdido la oportunidad de jugar en Primera A al perder la Promoción con Argentinos Juniors con un gol sobre el final y con jugadores de la talla del Miliky Jiménez y Sarriá) y apenas una injusta y extraña derrota con Gimnasia de Entre Ríos de visitante donde a falta de 5 minutos se ganaba con un jugador menos por 2-1 y se perdió con un gol en la que hubo una mano en el medio y un penal en el descuento. Esta espectacular racha nos saco definitivamente de la lucha del descenso y nos coloco entre los primeros puestos del campeonato. A partir de este momento se alternaron buenas y malas, las malas fueron que lamentablemente se complico ganar de local, por lo que los espectaculares resultados que se obtenían de visitante, léase 1-1 contra San Martín en San Juan, 3 a 1 a Almagro en José Ingenieros, 3 a 0 el clásico a Platense en Saavedra (primera vez que Defe le ganaba a Platense de visitante) y 1-1 contra Brown en Arrecifes no se pudieron complementar con los resultados de local, ya perdíamos puntos con equipos flojos como Los Andes, Independiente Rivadavia y Central Córdoba, por lo que a pesar de mantenernos cerca de los punteros no logramos acercarnos al primer puesto. Entonces se llego al partido clave contra Olimpo con la obligación de ganar para no perder el tren, pero lamentablemente se perdió en Bahía Blanca y las chances de pelear el titulo se diluyeron, a pesar de mantenernos entre los ocho primeros y a pesar de otra muy buena racha de resultados: 2-0 a Gimnasia de Jujuy, 3 a 1 a Racing de Córdoba, ambos en el Bajo y la impresionante victoria ante 6000 espectadores en Mendoza ante San Martín por 2 a 1 que significo la despedida del titulo por parte de San Martín, puntero hasta ese momento (faltaban solo 4 fechas para que termine el campeonato). Finalmente 2 empates de local, la derrota contra Quilmes (Defe llego a este partido con chances matemáticas de ser campeón) y el hecho de quedar libres en la ultima fecha determinaron que Defe se cayera en la tabla de posiciones y ocupara la Décima posición del Torneo Apertura, muy poco para un equipo que se mostró como serio candidato al ascenso. La segunda etapa se dividió en tres zonas de ochos equipos y el azar nos jugo una mala pasada, ya que quedamos en el grupo más difícil con 6 de los 7 rivales del interior, por lo que se tubo que viajar mucho, siendo esta quizás, una de las causas por la cual el equipo bajo considerablemente su rendimiento. Se comenzó con tres empates seguidos, pero luego un par de victorias ante Almagro por 1-0 de visitante y ante Villa Mitre 3-0 en el Bajo nos depositaron cerca de la punta del Grupo C. Pero a partir de allí comenzó una nueva racha, de victorias de local por un lado ( 2-0 a Huracán, 3-0 a Independiente Rivadavia y 2-1 a Almagro) y de malos arbitrajes por otro lado, que extrañamente coincidían con cada salida al interior (2-4 contra San Martín en San Juan –2penales en contra(uno no fue) y un gol a favor mal anulado-, 0-2 contra Godoy Cruz en Mendoza –2 expulsiones en 1 minuto-¡sí en un minuto!, 1-2 en Jujuy ante Gimnasia –¡un expulsado a los 20 minutos del primer tiempo y un insólito penal en contra!-) por lo que nos alejamos definitivamente de la punta del grupo. A pesar de todo esto Defe estaba entre los 8 clasificados a dos fechas del final, pero no se gano el partido que se debía ganar (2-2 contra San Martín de San Juan en el Bajo), por lo que se llego nuevamente con la obligación de ganar al ultimo partido contra Huracán en Tres arroyos para clasificar. ¿Sabe como nos fue? Lea nuevamente el principio de la nota. En fin a pesar de no haber clasificado fue una temporada bárbara, pues se arranco con la ilusión de mantener la categoría y se logro (se obtuvieron 56 puntos y se calculaban 50 para mantenerla), tuvimos al máximo goleador del campeonato (Sergio Comba con 22 goles), y fuimos protagonistas de un torneo que nos tenia solo como meros observadores una temporada atrás...Ah ¿el promedio? Ni nos preocupamos... volver arriba