1936:
AQUELLOS BUENOS VIEJOS TIEMPOS...
Otra vez las terceras divisiones de la Primera se hacen presente en este
campeonato y otra vez Defensores de Belgrano ocupa el primer puesto entre los
equipos de Segunda División. Sin lugar a dudas un año lleno de satisfacciones
para los viejos hinchas rojinegros.
Comenzamos la primera fecha con un traspié esperado: 1-5 con River en su viejo
estadio de Palermo, haciendo el "gol del honor" el "popular" Galarza. Tres triunfos
consecutivos nos pondrían momentáneamente entre los primeros puestos, destacándose
el arquero Roncoroni con su seguridad bajo los tres palos. La hazaña llega en
la séptima fecha, cuando nos toca enfrentar al poderoso Estudiantes en La Plata.
El Pincharrata venía de ganar los seis primeros partidos y los periódicos lo
daban como gran favorito al considerar a Defensores "presa fácil". Ya a los
9 minutos Estudiantes se ponía 1 a 0, pero no les duró mucho la alegría, porque
a los '25 Galarza pondría el empate que se convertiría en el resultado final.
En ese partido la gran figura fue el arquero Roncoroni, de Defensores, cumpliendo
una estupenda labor. Promediando el campeonato se desvincula Bracamonte, que
había convertido 12 goles en las primeras 13 fechas, y en su lugar llega Numa,
un excelente wing izquierdo proveniente de Lanús, que se quedaría hasta el final
del torneo. En la defensa el joven López era acompañado por el experimentado
Postiglioni y en el medio Román y Ghio alimentaban continuamente a Galarza que
seguía haciendo de la suyas en las áreas rivales.
Para el recuerdo un 8-3 a Talleres en el Bajo y un 6-2 a Almagro en José Ingenieros.
Para borrar de nuestra memoria, perdimos 0-7 con Racing y 1-10 con Boca. Igualmente
estas dos últimas derrotas no empañaron la excelente campaña realizada por Defe,
ganando más de la mitad de los partidos que disputó.
1937:
A JUGAR POR EL ASCENSO
Llegó la hora de la verdad. Llegó el momento de jugar por el ansiado ascenso
a Primera División. Un torneo que no le quedaba para nada grande a Defensores
de Belgrano. Se empezó con un torneo insignificante al que se lo denominó "Campeonato
preparación de Segunda División". A Defe le tocó jugar en la zona "B" cumpliendo
un triste papel, ocupando el séptimo lugar entre nueve equipos. En el otro torneo,
el que realmente tenía importancia por tratarse del primer campeonato cuyo ganador
obtendría el derecho de jugar en primera, no nos fue tan mal, teniendo en cuenta
lo competitivo que fue este certamen, pero tampoco hicimos una gran campaña,
ya que ocupamos el sexto lugar. Lo más trascendente fue el descubrimiento de
un joven goleador llamado Suárez, que más adelante nos daría muchas alegrías.
Y para conformarse con algo, se disfrutó de las ganas que se quedó Excursionistas
de dar la vuelta olímpica en la última fecha. Estas cosas reconfortan...
1938:
LA CONSIGNA, BAJAR A LOS PUNTEROS
en este año Defensores empezó con todo. En la primera fecha, 6 a 0 a Temperley;
en la segunda, 4 a 4 con Quilmes, en el Sur, después de ir perdiendo 4 a 1 en
el primer tiempo; en la tercera, 3 a 1 a Acassuso y en la cuarta 3 a 2 a Argentino
de Quilmes. ¡16 goles en cuatro fechas! Después vendrían triunfos, empates y
derrotas, y un quinto puesto a solo cuatro puntos de los punteros Quilmes y
Argentino de Quilmes. Y hablando de los quilmeños, de los cuatro partidos que
nos tocó jugar, ganamos tres y empatamos el restante. Como ya dijimos, 4 a 4
con Quilmes en el Sur y 3 a 2 con Argentino en el Bajo. En la segunda rueda,
2 a 0 al Cervecero, único puntero en ese entonces, y 3 a 2 al Mate en la Barranca.
¡Por favor, no nos vengan a hablar de punteros!
1939:
EL GOL: UNA SANA COSTUMBRE
Otra vez jugamos contra las terceras divisiones de los clubes de primera.
Esta vez también realizamos una buena campaña: décimos entre 33 equipos, y un
récord de 74 goles, ¡convirtiendo en todos los partidos que jugamos!, y siendo
el goleador del campeonato Pagani, con nada menos que 29 goles. Hubo buenos
triunfos, 1 a 0 a Independiente; 3 a 0 a Estudiantes de La Plata; 5 a 1 a Lanús;
3 a 1 a Ferro y una gran goleada: 8 a 0 a Gimnasia, con un hombre menos durante
casi media hora. De las ocho derrotas que sufrimos, solo una nos dolió: 1-5
con Temperley. Todas las demás eran previsibles. Para determinar el ascenso
a primera, se jugó un hexagonal entre los seis primeros equipos de Segunda División.
Ganamos uno (a Banfield, el futuro campeón), empatamos dos y perdimos los otros
dos.