Se notó la falta de delanteros de experiencia en un planteo bastante más ordenado que el de la temporada anterior. Lo mejor del Dragón se vio en los primeros 25 minurtos.
Por lo que se pude ver en la cancha, este equipo puede andar cuando Comba y Cipriani estén habilitados para jugar. La defensa se la vió bien en algunos tramos, pero los riesgos de jugar con línea de tres se notaron por momentos. El mediocampo fue lo que más entusiasmó, con un Ramiro López que se perfila para la figura del equipo, Mariano Tríbulo cumpliendo el papel de volante central que tanto necesitamos y Maxi Zanello como un enganche interesante. Batallini fue el que ya conocemos y Rocchi quedó en deuda. ¿La delantera? Ni Amieva ni Minadevino anduvieron afilados. Pero, la sensación más importante que dejó el equipo fue que se puede tener esperanza. Algo que en los últimos años habíamos perdido...
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